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HISTORIA DEL OPEN DE ESPAÑA DE GOLF


2002

Profetas en su tierra

Sergio García ganó su primer torneo profesional en España, mientras que el amateur canario Rafael Cabrera acabó cuarto.


Oficiaron de profetas en su tierra, generaron espectáculo y, cada uno a su manera, contentaron a los paladares más exigentes. El uno, profesional de alto rango, situado desde hace tiempo en la cúspide del golf mundial, se llevó el título en juego. El otro, amateur de prestigio y con todas las expectativas imaginables a sus espaldas, acaparó asimismo la atención de todos los aficionados, subyugados ante una eficacia que le llevó hasta la cuarta plaza en un torneo repleto de profesionales.
No hay vuelta de hoja. Uno, Sergio García, y otro, Rafael Cabrera, triunfaron. Ambos estaban exultantes. No en vano, Sergio García ganó en El Cortijo (Gran Canaria) el primer torneo profesional en España de su sobresaliente carrera deportiva, que incluye, con este Canarias Open de España, ocho triunfos, recuperando para el golf español un título que se resistía desde que Severiano Ballesteros se impusiera en la edición de 1995. Rafael Cabrera, por su parte, ratificó en su casa, ante sus familiares, amigos y aficionados, la enorme proyección que lleva dentro.

Enorme éxito

Todo se desarrolló con enorme éxito. Y es que el nuevo ganador del Canarias Open de España, cuarto ahora en El Orden de Mérito del Circuito Europeo y quinto en el Americano, exhibió todo un abanico de actitudes a lo largo de los cuatro días de competición pero, sobre todo, en el último recorrido. En ese momento decisivo empezó como un ciclón, atravesó un significativo bache y acabó como lo que es, como un campeón. No en vano, las apreturas, la incertidumbre y la emoción caracterizaron los últimos 18 hoyos. Aunque Sergio García atesoraba una cómoda ventaja de 5 golpes al salir del tee del hoyo 1 y, más aún, engalanó su tarjeta con un ‘birdie’ y un ‘eagle’ en los dos primeros hoyos –acumulando un inalcanzable, en apariencia, 17 bajo par–, pronto quedó claro que la jornada dominical no iba a resultar un camino de rosas para el castellonense.
Los problemas comenzaron en el hoyo 4, primero de los ‘bogeys’ del día, se reprodujeron en el 7 (otro ‘bogey’) y se intensificaron con enorme virulencia en los hoyos 12 y 13, consumados con un ‘doble bogey’ y otro ‘bogey’ que le situaron al borde del precipicio, sobre todo porque, en los hoyos intermedios, había desaprovechado varias oportunidades de ‘birdie’ al acusar problemas con el putt. De ahí que, lo que era una amplísima diferencia sobre el resto de sus cualificados rivales, quedara reducida a un mísero golpe dado el empuje del sueco Carl Pettersson –crecido hasta el hoyo 14, justo su punto de inflexión, desde el que se despeñó con un ‘doble bogey’ en el 15 y sendos ‘bogeys’ en el 17 y 18– y el italiano Canonica, muy regular en todo momento.

El resurgir de Sergio

Agazapado, sufriendo los vaivenes se una actuación que combinaba errores y aciertos, se encontraba Rafael Cabrera, el joven canario de 17 años que, hasta la fecha, ha ganado los Campeonatos de España de todas las categorías (benjamín, alevín, infantil, cadete, sub-18). Rafael Cabrera, la mejor tarjeta junto a la de Sergio García durante la tercera jornada (67 golpes), que incluso pudo subir algún escalón más en la clasificación de no mediar dos inoportunos errores en los dos últimos hoyos, asistió como todos al resurgir de Sergio García, que sentenció en la práctica lo que en realidad estaba sentenciado de antemano con sendos ‘birdies’ (hoyos 14 y 16) que dejaron un excelente sabor de boca a todos los aficionados presentes.
Del resto de la representación española, los mejor clasificados fueron Miguel Ángel Jiménez, quien pagó su irregularidad con la 18ª posición, la misma alcanzada por José Manuel Carriles, y el canario Carl Suneson, finalmente 21º tras acumular 76 golpes en la última jornada. Por su parte, el sudafricano Retief Goosen, uno de los mejores golfistas del mundo del momento, muy errático en esta ocasión, presentó la mejor tarjeta del último día (67 golpes), una actuación que mitigó sus vacilaciones de jornadas anteriores y que le llevó finalmente hasta la octava plaza.

Resultados

1.- Sergio García (España) 275 (67+68+67+73)
2.- Emanuele Canonica (Italia) 279 (68+69+70+72)
3.- Greg Owen (Inglaterra) 280 (67+69+72+72)
4.- Rafael Cabrera (España) 281 (69+72+67+73)
+.- Carl Pettersson (Suecia) 281 (68+72+69+72)
18.- Miguel A. Jiménez (España) 286 (71+72+72+71)
+.- José Manuel Carriles (España) 286 (69+73+72+72)
21.- Carl Suneson (España) 287 (68+70+73+76)
31.- Fernando Roca (España) 289 (71+75+70+73)
+.- Carlos Rodiles (España) 289 (68+75+72+74)
38.- Ignacio Garrido (España) 290 (73+73+71+73)
54.- Eduardo de la Riva (España) 293 (73+73+73+74)
76.- José Rivero (España) 299 (75+69+76+79)
80.- Santiago Luna (España) 301 (76+70+78+77)
84.- Alfredo García Heredia (España) 308 (73+73+81+81)

2003

Kenneth Ferrie se enrola al triunfo

El jovencísimo Pablo Martín, de 17 años, se convirtió en la revelación del torneo, liderando la prueba en varios momentos.


La hemeroteca dio cobijo al inglés Kenneth Ferrie en el Olimpo de los ganadores del Open de España Masculino, pero su continuo, loable y oportuno acierto, merecedor sin duda del triunfo en el campo de golf de Costa Adeje, estuvo condicionado a la refrescante irrupción de una joven promesa española, de sólo 17 años, con capacidad para codearse con los mejores profesionales en lo más alto de todo, sea al menos durante un día. Para llegar a ese punto Pablo Martín, de Málaga, entrenado habitualmente por Sebastián Bruna en Guadalhorce, donde coincide con Carlos Rodiles y Miguel Ángel Jiménez cuando sus compromisos se lo permiten, ofreció lo mejor de su innegable calidad antes de convertirse en líder de esta prueba del Circuito Europeo de Profesionales a mediados del tercer día y formar parte del partido de los líderes durante la última jornada.
Finalmente, unos cactus situados en el lado izquierdo de la calle del hoyo 4 ejercieron de espinoso obstáculo en el camino de Pablo Martín hacia una soñada victoria, dando paso natural a los profesionales –Kenneth Ferrie, Peter Lawrie, Peter Hedblom…– para anotarse un título que necesitó de un emocionante playoff de desempate a tres bandas, todo ello para dilucidar que el inglés Kenneth Ferrie se enrolaba al triunfo y para constatar que Pablo Martín viene pegando muy pero que muy fuerte.

Connotaciones numéricas

El desarrollo del Canarias Open de España se acogió a todo tipo de connotaciones numéricas. Las especiales características del campo de golf de Costa Adeje –grandes calles, greenes amplios, rough muy suave– favoreció la consulta de datos históricos en casi todas las jornadas. Sucedió, sin ir más lejos, en la primera, cuando el joven sudafricano Charl Schwartzel se aupó hasta la primera plaza merced a un recorrido espléndido, 9 bajo par, un mérito innegable si se tiene en cuenta la presencia de rivales de enorme prestigio (José María Olazábal, Sergio García, Brian Davis, etc) y la corta edad del sudafricano, 18 años y 239 días justo en la fecha de conclusión del torneo, una referencia que, de haberse cumplido, habría convertido a Charl Schwartzel en el ganador más joven de la historia en una prueba del Circuito Europeo.
Charl Schwartzel no cometió ningún fallo en esos primeros 18 hoyos, con mención especial para su extraordinaria condensación de aciertos de la segunda vuelta, 3 birdies y 2 eagles en los últimos 9 hoyos. No obstante, y a pesar de la exhibición, el joven sudafricano atesoró una ventaja excesivamente corta con respecto a un buen número de rivales, al acecho de Schwartzel ante su más mínimo fallo. No en vano, Paul Casey y Miles Tunnicliff tomaron el relevo al término de la segunda jornada. Hermanados por resultados idénticos (64 y 65 golpes), desbancaron al anterior líder sin miramiento alguno, igualando de paso el récord de menos golpes realizados tras 36 hoyos en la presente temporada, un galáctico 15 bajo par que asimismo registraron Arjun Atwal en el Open de Malasia y Ernie Els en el Johnnie Walker Classic. Sin embargo, lo que sí quedó inscrito de forma exclusiva en el libro de records del European Tour fue el número de golpes para superar el corte, 6 bajo par, un tope único en la historia que supera los 5 bajo par con que se salvó ese momento en el BMW Internacional Open de 1992 y 1997 y el Volvo German Open de 1996.
Aunque pudiera parecer lo contrario, semejante despliegue de aciertos golfísticos no impidió que los colíderes Paul Casey y Miles Tunnicliff sufrieran en ese punto una enorme presión de parte de sus oponentes más cualificados, José María Olazábal entre ellos, que en ese momento, amparado en una primera jornada de fábula (64 golpes) y una segunda sobresaliente (5 birdies en los 6 primeros hoyos), se distinguía como el mejor español.

Carrusel de líderes

El continuo carrusel establecido en la parte alta de la clasificación se reprodujo en la tercera jornada, con nada menos que seis jugadores empatados en el primer puesto al final del día. Entre ellos, dos españoles, Santi Luna –simplemente extraordinario hasta ese momento, con tarjetas de 67, 64 y 66 golpes– y el joven Pablo Martín, líder en solitario a mitad de la mañana merced a su desparpajo, su inspiración, su particular visión del golf, su aplomo y seguridad en los momentos comprometidos…
Por si fuera poco, su recorrido triunfal se produjo entre vítores y olés del numeroso público que, con su abuela Carmen a la cabeza, le seguía. Saludos por aquí, gestos de alegría por allá, un par besos al concluir el hoyo 9, tres más al finalizar el 10…, Pablo Martín desprendió frescura en todas y cada una de sus acciones antes de situarse, por méritos exclusivamente propios, en el partido de los líderes al inicio de la última jornada. Sus triunfos en España y en el British Boys, sus estudios, sus ilustres compañeros de entrenamiento, el apadrinamiento de Miguel Ángel Jiménez en su primera rueda de prensa… Pablo Martín se dio a conocer al mundillo del golf profesional con su gracejo particular antes de acometer 18 hoyos en los que la competencia se extremó por el afán de victoria de nada menos que 43 jugadores separados únicamente por 6 golpes.
Irse arriba o caer un poco más abajo era cuestión de un bogey de más o, mejor aún, un birdie de menos, que los principales aspirantes sacaron a relucir sus mejores armas en 18 hoyos sin respiro. La igualdad era tal que el desenlace de este Canarias Open de España 2003 se acogió a lo más previsible, un triple empate en cabeza que obligó a desarrollar un playoff de desempate resuelto sólo tras 2 hoyos. Conscientes de que había que afinar al máximo, Kenneth Ferrie, Peter Lawrie y Peter Hedblom resolvieron el primer obstáculo con birdie cada uno de ellos, una espectacular capacidad de acierto que, en el siguiente hoyo, fue patrimonio privativo de Kenneth Ferrie. Sus rivales no alcanzaron el green de salida, mientras que él situó la bola a 4 metros de la bandera, un golpe decisivo que le dio el triunfo en un torneo que experimentó la solidez de Santiago Luna, la regularidad de José María Olazábal, los esfuerzos de Miguel Ángel Jiménez y Sergio García y, sobre todo, la frescura de Pablo Martín.

Resultados

1.- Kenneth FERRIE (Inglaterra) 266 (67+65+65+69)
2.- Peter LAWRIE (Irlanda) 266 (67+64+69+66)
+.- Peter HEDBLOM (Suecia) 266 (64 +70+65+67)
4.- Mads VIBE-HASTRUP (Dinamarca) 267 (69+68+65+65)
+.- Brian Davis (Inglaterra) 267 (66+67+65+69)
6.- Santiago LUNA (España) 268 (67+64+66+71)
10.- José Maria OLAZÁBAL (España) 269 (64+67+69+69)
19.- Miguel Angel JIMÉNEZ (España) 270 (66+67+67+70)
+.-Sergio GARCIA (España) 270 (69+67+66+68)
22.- Pablo MARTIN (España) 271 (67 +66+64+74)
26.- Ivo GINER (España) 272 (66+69+67+70)
+.-Carlos QUEVEDO (España) 272 (69+65+71+67)
44.- José RIVERO (España) 274 (67+68+69+70)
50.- Miguel Angel MARTIN (España) 275 (70 +66+70+69)
63.- Alvaro QUIROS (España) 277 (70+68+70+69)
69.- Eduardo FERNANDEZ (España) 278 (69+67+69+73)
72.- Francisco CEA (España) 279 (68 +70+66+75)
76.- Manuel MORENO (España) 280 (67 +69+74+70)
82.- Tomas Jesus MUÑOZ (España) 285 (68+70+75+72)

2004

Hasta el último suspiro

El argentino Ricardo González tuvo en su mano el triunfo, pero finalmente fue el francés Christian Cévaër quien acabó sonriendo de oreja a oreja.


En cualquier actividad deportiva, así ha quedado demostrado en decenas de ocasiones, no se puede cantar victoria hasta el último segundo, cuando el triunfo está amarrado y más que amarrado. Los vuelcos inesperados y las situaciones imprevisibles son el pan nuestro de cada día, especialmente en el mundo del golf profesional, donde ganar, ay ganar, es un ejercicio titánico en el que intervienen los competidores, uno mismo, el propio campo…
El argentino Ricardo González, que llegó a Fuerteventura Golf con la vitola de ganador en el Open de Sevilla celebrado la semana anterior, tuvo en su mano la reedición del triunfo, dos torneos seguidos que para él hubiese supuesto la gloria y el reconocimiento generalizado. Drive va, drive viene, fuerte, directo y bien lejos como en él es habitual, Ricardo González lo tenía todo dispuesto para volver a ganar cuando se dispuso a encarar, ya en la última jornada, el hoyo 16…

Situación imprevisible

Con todo a su favor, lo previsible se convirtió sin embargo en imprevisible. El marcador no dejaba lugar a dudas: líder consolidado con 10 bajo par y 3 golpes de ventaja sobre Christian Cévaër, un francés que, tras alternar golpes sensacionales con otros simplemente correctos, se encontraba al acecho en el horizonte. No obstante, algo falló, un borrón inesperado en el guión que, por contra, convirtió el tramo final del Canarias Open de España en el más emocionante e incierto de todo el Circuito Europeo en lo que iba de año. El drive de González, siempre machaconamente rectilíneo, se desvió radicalmente, enviando la bola fuera de límites. Por si fuera poco, Cévaër apuntó en su tarjeta un ‘eagle’, una concatenación de resultados, en apenas cinco minutos de juego, que situaron al francés en la primera plaza. Para rizar el rizo de la creciente emoción, el galés David Park y el sueco Peter Hedblom firmaban sendos ‘birdies’ en el mismo lugar donde quedaban sepultadas en la práctica las opciones de Ricardo González, dos nuevos aspirantes a un título de repente multitudinario.
Quedaban, eso sí, dos hoyos por delante, poco en apariencia pero, dadas las cambiantes circunstancias, todo un mundo en la práctica, sobre todo porque David Park se encargó, con un birdie en el 17, de comprimir aún más la parte noble de la clasificación. Llegado a ese punto, no quedaba más remedio que aplicar serenidad en el marco de esa complicada nebulosa repleta de nervios e incertidumbre, un sí pero no en el que estaban implicados cuatro jugadores y del que salió bien parado el francés Christian Céväer. La consecución de la felicidad fue sin embargo un ejercicio arduo, como no podía ser menos con unos antecedentes tan taquicárdicos. De hecho, el segundo golpe de aproximación a green del jugador galo fue de esos que hay que desterrar del recuerdo, un pufo no obstante compensado con otro golpe de características magistrales que, ya sí, le permitieron asegurar la victoria. Concluida la batalla, llegó la hora de la recapitulación, la hora de los lamentos –“todo lo que hice mal en el día fue un golpe”, se resignaba Ricardo González– y la hora de las satisfacciones plenas, sobre todo porque el triunfo de Céväer en el Canarias Open de España era el primero de su cosecha en el Circuito Europeo tras una larga travesía por el desierto que ha incluido un cambio de swing y una prolongada lesión que cercenó gran parte de su temporada 2002 y 2003. “Quiero dedicar esta victoria a mi padre, que siempre me apoyó en mi intento por ser golfista. Esta victoria es fabulosa y demuestra que la perseverancia tiene su recompensa”, acertó a decir Christian Céväer nada más recoger entre sus manos el trofeo de campeón.

Decenas de alternativas

Atrás quedaron decenas de alternativas y situaciones comprometidas en un campo azotado, sobre todo en las dos primeras jornadas, por un viento racheado que alcanzó los 50 kilómetros por hora. Incomodados por ello, semejante contratiempo meteorológico resultó sin embargo una anécdota para el galés David Park, instalado en el liderato durante las tres primeras jornadas gracias a unos resultados inalcanzables para el resto de sus rivales.
Poblada su tarjeta de birdies, Park acumuló once bajo par antes de colocarse en el tee del 1 al inicio de la tercera jornada, una vez establecido el pertinente corte que superaron, entre otros muchos españoles, los canarios Rafael y Miguel Cabrera, amateurs de larga proyección que se permitieron el lujo de aventajar con su sobrediente rendimiento a un buen número de jugadores más consagrados. “Hemos venido a aprender y a pasárnoslo lo mejor posible”, decían a cada poco mientras consolidaban su presencia entre los mejores. En este grupo de destacados se inmiscuyeron con frecuencia otros jugadores españoles, si bien la inoportuna alternancia de buenas acciones con resultados descorazonadores impidió que brillaran con más fuerza. Fue el caso de Carlos Rodiles, un auténtico ciclón nada más empezar, líder con 5 bajo par durante buena parte de la primera jornada, enfangado con un triple bogey en el hoyo 17, toda una odisea ­–primero fuera de límites, luego detrás de un árbol– que le obligó a ceder el protagonismo hispano a Diego Borrego, machaconamente regular –sólo un bogey y dos birdies– antes de concluir su primer recorrido con dos aciertos que contrastaban con las enormes dificultades de José María Olazábal, un discreto comienzo del que no pudo recuperarse en la segunda jornada. Olazábal, una de las grandes atracciones del torneo, chocó frontalmente contra el hoyo 2, el más difícil del recorrido, una acequia enorme a la izquierda, una valla a la derecha, un fuera de límites a pocos metros… y viento racheado en contra. Tal acumulación de obstáculos generó en José María Olazábal un resultado imprevisto, un triple bogey que cercenaba de raíz sus opciones de seguir en competición. La retahíla de lamentos –“¿Qué se puede decir en un día en el que sólo fallas dos greenes y sin embargo firmas 75 golpes? Hice un triple bogey en el 2, un doble en el 12 y únicamente un birdie en el 5. En total, 37 putts”– resumían una actuación castigada con la eliminación prematura, un objetivo que por fortuna sí salvaron otros muchos españoles. Las cosas, claro, se podían hacer mejor –como de hecho pusieron de manifiesto de forma circunstancial el suizo Julián Clement y el francés Gregory Havret, autores del récord del campo, con 63 golpes ambos, durante la segunda jornada–, y a ese objetivo se aplicó especialmente José Manuel Lara. El valenciano, muy inspirado en la presente temporada, con excelentes posiciones finales en muchos torneos, comprobó como todos cómo la firmeza del líder provisional David Park se deshacía como un azucarillo ante el empuje de Ricardo González durante la tercera jornada y la mayor parte de la cuarta. La sentencia, de hecho, ya estaba firmada a favor del argentino. Pero fue entonces cuando el hoyo 16 se interpuso en el camino…

CLASIFICACIÓN FINAL

1.- Christian CÉVAËR (Francia) 271 (66+67+69+69)
2.- Peter HEDBLOM (Suecia) 272 (68+66+68+70)
+.- Ricardo GONZALEZ (Argentina) 272 (67+70+64+71)
+.- David PARK (Gales) 272 (64+65+71+72)
5.- Bradley DREDGE (Gales) 273 (70+69+64+70)
+ Jarmo SANDELIN (Suecia) 273 (67+71+69+66)
7.- José Manuel LARA (ESPAÑA) 274 (69+68+69+68)
13.- Santiago LUNA (ESPAÑA) 277 (69+67+69+72)
16.- Álvaro SALTO (ESPAÑA) 278 (69+70+72+67)
22.- Miguel Ángel MARTIN (ESPAÑA) 279 (67+70+72+70)
+.- Jesús María ARRUTI (ESPAÑA) 279 (74+65+71+69)
+.- Diego BORREGO (ESPAÑA) 279 (67+73+66+73)
+.- Pedro LINHART (ESPAÑA) 279 (73+66+70+70)
27.- José Manuel CARRILES (ESPAÑA) 280 (68+69+72+71)
40.- Rafael CABRERA (ESPAÑA) 282 (70+68+70+74)
59.- Carlos RODILES (ESPAÑA) 286 (70+73+74+69)
68.- Carl SUNESON (ESPAÑA) 289 (70+73+77+69)
75.- Luis CLAVERIE (ESPAÑA) 295 (69+72+77+77)
+.- Miguel CABRERA (ESPAÑA) 295 (71+72+74+78)
79.- Ricardo JIMÉNEZ (ESPAÑA) 296 (71+71+74+80)

2005

Peter Hanson, el sueco más cálido

Intenso desenlace del Jazztel Open de España en Andalucía, con Peter Hanson y Peter Gustafsson embarcados en un playoff.Miguel Ángel Martín, séptimo al final, todo regularidad y serenidad, se distinguió como el mejor español.


Un campo excelente que lució en toda su intensidad durante las cuatro jornadas de competición, decenas de buenos jugadores en pos del título, un desarrollo crecientemente interesante y un desenlace acorde con todo lo anterior, un playoff de desempate para dirimir al campeón. El Jazztel Open de España en Andalucía que se celebró en San Roque Club gozó de todos los ingredientes para convertirse en un gran torneo del que todos los aficionados pudieron disfrutar.

Las mieles del triunfo

Quien acaparó las mayores atenciones fue el sueco Peter Hanson, que se estrenó en este Jazztel Open de España en Andalucía en las mieles del triunfo en una prueba del Circuito Europeo. Profesional desde 1998 y con una brillante trayectoria amateur a sus espaldas, ganó la tarjeta del Circuito Europeo a través de la Escuela de Clasificación de 2000 y luego mediante sus buenas actuaciones en el Challenge Tour 2001… antes de perderla en 2002 y volverla a ganar en el Circuito Challenge de 2003.
Tras esta acordeonística fase de idas y vueltas, Peter Hanson se asentó en el Circuito Europeo con dos cuartas posiciones –una de ellas en el Volvo Masters Andalucía de 2004– y un segundo puesto en el Masters de Escandinavia, todo ello durante el pasado año. Todas estas credenciales salieron ya a relucir al término de la segunda jornada, momento en el que Peter Hanson pasó a comandar la clasificación con un golpe de ventaja sobre Peter Gustafsson, otro sueco con residencia en España que ponía de manifiesto su capacidad de adaptación a las mil maravillas al cálido Sur español, templado en esta ocasión por una agradable brisa –muy racheada en algunos momentos– que añadía dificultades a las que ya de por sí presentaba el recorrido de San Roque Club. Antes de la irrupción de Peter Hanson en lo más alto de la tabla, tres golfistas españoles asumieron el mayor de los protagonismos. No en vano, Santiago Luna, Diego Borrego y José Rivero colideraron la competición tras los primeros 18 hoyos, una toma de contacto de la que sobre todo salió bien parado el campo, que únicamente permitió a trece jugadores rebajar su par.
Ante semejante afrenta se revolvió Peter Gustafsson, cuatro golpes menos a falta de 2 hoyos… antes de caer en el agua y rebajar sus pretensiones a 2 bajo par, como los citados Luna, Borrego y Rivero, acompañados además en lo más alto por otros 3 jugadores. El nutrido apelotonamiento se deshizo como un azucarillo en la segunda jornada, un día que sin llegar a ser verdaderamente ventoso sí que generó molestias en más de uno, sumamente pendientes al majestuoso vuelo de unas bolas que en ocasiones tomaban trayectorias poco deseadas.
Quienes mejor se abstrayeron de las dificultades fueron los dos Peter, Gustaffson y Hanson, ajenos a esas cuestiones que tanto irritaban a otros. Gustafsson, sin ir más lejos, se permitió el lujo de acumular 5 bajo par llegado el ecuador de la competición, un resultado en apariencia inalcanzable para todos… a excepción de su compatriota Peter Hanson, con sus posaderas bien asentadas sobre el liderato al término de este segundo recorrido como consecuencia de sus 6 bajo par.

Todo un mundo por delante

La movida jornada trastocó los planes de muchos españoles, una nómina reducida a once jugadores por los efectos siempre perniciosos del corte. José Rivero, muy inspirado en todo momento, y Diego Borrego, rehecho a base de buenos golpes a un cuádruple bogey en el hoyo 8 que habría destrozado a cualquiera, eran quienes mantenían mejor el tipo entre nuestros representantes. Quinto y octavo en esos momentos, Diego Borrego se daba la mano con Miguel Ángel Martín, que asimismo octavo hacía de la regularidad su mejor virtud.
Restaba exactamente la mitad de la competición, es decir, todo un mundo al alcance de aquellos privilegiados que habían superado el corte y se disponían a afrontar otros dos jornadas repletas de intensas emociones. A José Manuel Lara, ligeramente agazapado hasta ese momento, no le tembló el pulso ante esta delicada situación. Inspirado hasta la médula, se presentó en la casa club de San Roque con la mejor tarjeta del día, 68 golpes que le catapultaron hasta la tercera posición, convirtiéndose de paso en la gran esperanza española de cara a la cuarta y definitiva ronda.
No lo tenía fácil, que al margen de los 18 desafiantes hoyos por allí pululaban jugadores del calado de Hennie Otto, Peter Lawrie o Peter Hanson –que se mantenía como líder–, todos ellos con pedigree más que suficiente como para intuir que la cuarta jornada se iba a convertir en una guerra sin cuartel. Por si fuera poco, a este grupo de privilegio intentaba sumarse Robert Karlsson –ganador del Open de España en 2001– y el requetenombrado Peter Gustafsson, todo un prodigio de irregularidad que conjugaba excelente golpes con otros que necesariamente eran castigados con un doble y un triple bogey.
Otros españoles, a excepción del regular y concienzudo Miguel Ángel Martín, eran víctimas de las embestidas del campo. Así, de forma sucesiva, la tercera jornada supuso el hundimiento en las zonas medias y bajas de la clasificación de jugadores que como José Rivero o Diego Borrego se habían aferrado hasta ese momento a la zona más alta, un lugar que ya abandonó Santiago Luna durante la segunda jornada merced a continuos problemas que se reprodujeron durante el tercer recorrido.
La emoción alcanzó su punto más álgido a lo largo de la jornada decisiva. Errores ajenos y aciertos propios consolidaban poco a poco al sueco Peter Hanson en ese liderato adquirido desde el segundo día, si bien su compatriota Peter Gustafsson sacó a relucir hasta sus últimas consecuencias la experiencia acumulada cuando ganó, en el propio San Roque, la Escuela de Clasificación en noviembre pasado. Adornado con uno de sus característicos gorros multicolores, Gustafsson comenzó a acumular acierto tras acierto con unas consecuencias previsibles, un salto muy significativo en la clasificación que desembocó en un playoff de desempate junto a Hanson que éste pudo evitar de no mediar una ‘corbata’ por su parte en el hoyo 18. Frente a frente ante el triunfo, ambos situaron la bola con éxito en la calle antes de exhibir, también los dos, sus dudas en el segundo golpe de aproximación. La presencia del agua bordeando el green por la derecha y una sucesión de bunkers por la izquierda generaron un temblor de muñecas común que tuvo peores efectos para Gustafsson, peor situado para afrontar el approach y el consiguiente put. Peter Hanson, aferrado a los cánones, aprovechó la situación para ganar en una jornada que consolidó a Miguel Ángel Martín como el mejor español –séptimo, con 2 vueltas de 71 golpes y otras 2 de 72– tras evitar las dificultades que contaminaron el juego de José Manuel Lara en el momento decisivo y que le llevaron hasta la duodécima posición.

Resultados

1.- Peter Hanson (Suecia) 280 (70 68 71 71) (playoff)
+..- Peter Gustaffson (Suecia) 280 (70 69 75 66)
3.- Peter Lawrie (Irlanda) 283 (71 70 73 69)
+.- Hennie Otto (Sudáfrica) 283 (71 71 69 72)
5.- Robert Karlsson (Suecia) 285 (72 71 71 71)
+.- Strephen Dodd (Gales) 285 (74 73 72 66)
7.- Miguel Ángel Martín (ESPAÑA) 286 (71 72 72 71)
12.-José Manuel Lara (ESPAÑA) 288 (73 72 68 75)
31.- Carlos de Corral (ESPAÑA) 291 (74 73 72 72)
37.- Carl Suneson (ESPAÑA) 292 (76 72 74 70)
+.- Diego Borrego (ESPAÑA) 292 (70 73 77 72)
41.- José Manuel Carriles (ESPAÑA) 293 (72 75 74 72)
+.- Alfredo García Heredia (ESPAÑA) 293 (75 72 71 75)
47.- Fernando Roca (ESPAÑA) 294 (72 75 75 72)
61.- José Rivero (ESPAÑA) 297 (70 72 76 79)
70.- Raúl Ballesteros (ESPAÑA) 307 (75 72 82 78)
71.- Santiago Luna (ESPAÑA) 308 (70 77 82 79)

2006

Acento sueco en San Roque

La victoria correspondió a Niclas Fasth, que batió a John Bickerton en el desempate. José Manuel Lara, tercero en la clasificación, se convirtió en el principal baluarte del golf profesional español.


Un mismo club, aunque diferente recorrido, una misma nacionalidad para quien se encargó de levantar la copa de campeón, aunque encarnado en un golfista distinto, y un mismo desenlace, un emocionante playoff de desempate como colofón a un torneo de envergadura. El Andalucía Open de España Valle Romano, que tuvo lugar en San Roque Club por segundo año consecutivo, acabó desvelando, en el marco de ese curioso paralelismo, al nuevo ganador, el sueco Niclas Fasth, que acumuló otra muesca en su cinturón de éxitos.

Puño al aire en señal de triunfo

Antes de que Niclas Fasth lanzase el puño al aire en señal de triunfo, una vez superado un intensísimo y amplio playoff ante John Bickerton –¡¡que se dilató durante 4 hoyos!! –, sucedieron un montón de acontecimientos interesantes. No en vano, el titulo de Fasth fue labrado a base de esfuerzo, de aciertos más o menos continuos y de superaciones personales en los momentos más críticos, esos en lo que es preciso tener nervios de acero y pulso de hierro para embocar la bola allá donde yerran los rivales.
Para empezar, la primera jornada cumplió con todas las expectativas, especialmente porque los golfistas españoles rindieron a gran altura. Hombres como Miguel Ángel Jiménez, Juan Parrón y Raúl Ballesteros se colaron en la tercera plaza a un solo golpe Graeme Storm y José-Filipe Lima, primeros líderes con 7 bajo par. El malagueño jugó con mucha calma y muy concentrado, sobre todo en los últimos nueve hoyos, cuando se levantó el viento de poniente; el almeriense, que disputaba su primer torneo del Circuito Europeo, fue siempre muy tranquilo y muy recto, con dieciséis ‘greenes’ alcanzados, mientras que el cántabro, por su parte, iba camino de hacer una machada (nueve bajo par en el 16), si bien un mal final, con tres golpes perdidos, le amargó relativamente el día.
Por lo que se refiere a los extranjeros, Niclas Fasth (-5) comenzaba a dar muestras de sus acaparadoras intenciones, mientras que Colin Montgomerie se sobrepuso a la ausencia de su caddie habitual para firmar cuatro golpes menos, un poco lejos del inglés Storm y del portugués Lima, que con 65 golpes rubricaban el récord del campo.

Un líder sólido

La segunda jornada resultó de lo más movida. Por la mañana sopló viento de levante; a medio día se oscureció el cielo e incluso refrescó un tanto, mientras que por la tarde volvió la calma absoluta y el calor asfixiante. Entre tanto cambio climático, el inglés Graeme Storm se mostró como un líder sólido. Había sorprendido en la primera jornada alcanzando la cabeza y en la segunda la mantuvo a lo grande, con tres birdies en los últimos hoyos que le mantuvieron en su posición de privilegio.
El ataque español no se quedó atrás. Por la mañana fue el amateur castellonense Jordi García del Moral el que entregó la mejor tarjeta (68) para un acumulado de menos ocho, con un solo “bogey” en dos días, si bien las principales opciones nacionales se centraban en José Manuel Lara (-10) y en Carlos Suneson (-11).
El valenciano, con un swing más asentado desde que lo cambió en Portugal, aprovechó las bondades del campo para colocarse a dos golpes del líder, mientras que el canario, que terminó después, se entretuvo en igualar el nuevo récord del campo (64 impactos) que horas antes había logrado el danés Thomas Bjorn.

Los pesos pesados, a la expectativa

El guión de la competición durante la tercera ronda, crecientemente interesante, se ajustó como una horma de zapato a lo acontecido en las dos jornadas precedentes: un líder poco habitual, unos pesos pesados a la expectativa y algunos españoles con opciones de triunfo, en concreto José Manuel Lara y Carlos Suneson.
El primero de la tabla, a falta de 18 hoyos, era David Griffiths. El golfista inglés estuvo viviendo su particular cuento de Cenicienta durante 53 hoyos, jugando como los ángeles, sin cometer un solo error y comandando la clasificación con 18 golpes bajo par.
No obstante, en el hoyo 17, a punto de finalizar, envió la bola a la izquierda y le quedó mal colocada, lo que a la postre le costó su primer bogey del torneo.
Griffiths, que nunca había gozado de una posición similar (su mejor puesto era un séptimo en Madeira, el mes anterior), llevaba dos golpes de ventaja sobre un dúo sueco, Niclas Fasth y Robert Karlsson, el primero de ellos en posición de letargo antes de dar el gran zarpazo.
No en vano, Niclas Fasth, jugador de la Ryder Cup, estaba alcanzando su nivel ideal con el putter, una circunstancia que se reflejaba ampliamente en su juego, todo ello mientras que José Manuel Lara y Carlos Suneson soportaban la presión como podían, empatados en la sexta plaza a cuatro golpes de la cabeza.
Quien guardaba para siempre en su memoria lo vivido era Jordi García del Moral, 68 golpes en el tercer recorrido. El castellonense, que se pasará a profesional el año que viene, era decimoquinto con 10 bajo par tras acumular experiencias positivas de su partido junto a Colin Montgomerie y Gary Orr.

La rúbrica definitiva, en el playoff

Quedaba, pues, el punto y final, la rubrica definitiva por parte de aquel jugador predestinado a generar mayores sonrisas al término de la competición. Niclas Fasth se puso a ello de inmediato, tomando el liderato del torneo a mitad de la ronda tras aprovechar un momento de desfallecimiento de Thomas Björn, que cometió un doble bogey en el hoyo 8.
Todo parecía indicar que el sueco iba a ser capaz de aguantar cómodamente hasta el final en su privilegiada posición, pero tan halagüeños augurios se tornaron en crecientes pesadillas conforme se acercaba el final de la competición. No en vano, unos últimos hoyos francamente desafortunados le pusieron contra las cuerdas.
En el 16, por ejemplo, Niclas Fasth erró un putt de un metro para eagle, una adversidad que le marcó para los dos siguientes, en los que perdió un golpe en cada uno de ellos, viéndose abocado a disputar un incierto playoff.
Su compañero de desempate le esperaba tranquilo en la casa club. Se trataba del sorprendente John Bickerton, ganador el año pasado en Abama, un jugador que poco a poco se está especializando en terminar a lo grande. Bickerton ya tenía firmada una tarjeta de 18 bajo par y necesitaba un pinchazo del nórdico para optar a los 275.000 euros del primer premio, justo lo que sucedió.
Y es que, aunque Niclas pateó para ganar en el 18, su bola no entró, punto de inicio de un interminable desempate que fue generando sensaciones diversas a pesar de que Niclas Fasth llevó siempre la iniciativa en los hoyos extra, una historia que por momentos parecía interminable.
Se jugó, por tres veces, el hoyo 18, y en dos de ellas Niclas Fasth tuvo en sus manos el golpe decisivo. No obstante, tuvo que ser en el cambio al 9 cuando se produjera el gran golpe de efecto: Bickerton se fue a la carpa de hospitalidad en su segundo golpe y ahí acabaron sus opciones. Aunque pudo dropar sin penalidad y salvar el par, un birdie magistral de su competidor le quitó la copa de las manos.
“Es mi forma de jugar, siempre voy con mucha energía –declaró el campeón, que sacó el puño con enorme rabia cuando embocó el golpe decisivo-. No he estado jugando especialmente bien esta semana, pero me las he apañado para ir dando los golpes importantes en los momentos clave”.
Quienes también completaron un torneo redondo fueron José Manuel Lara y Carlos Suneson. El valenciano terminó tercero a un solo golpe de quienes protagonizaron el desempate, lo que le sirve para retener la tarjeta del Circuito para el año próximo, mientras que el canario, que acabó noveno, demostró que su momento de forma está siendo cada vez mejor.

CLASIFICACIÓN FINAL

1.- Niclas Fasth (Suecia) – 270 (playoff)
2.- John Bickerton (Inglaterra) – 270
3.- José Manuel Lara (ESPAÑA) – 271
+.- Phillip Archer (Inglaterra) – 271
+.- Thomas Bjorn (Dinamarca) – 271
+.- Matias Eliasson (Suecia) – 271
+.- David Grifiths (Inglaterra) – 271
+.- Gary Orr (Escocia) – 271
9.- Carl Suneson (ESPAÑA) – 272

2007

¡¡Schwartzel se apunta al éxito!!

El sudafricano Charl Schwartzel superó todas las dificultades meteorológicas y deportivas, domando al agua, al rough y a sus rivales


Se le puede definir como el Open de España del esfuerzo, del mimo, de la resistencia ante las adversidades, de la lucha frenética contra un aluvión de agua que, a pesar de su inmisericorde caída, fue incapaz de frenar la ilusión de organizadores, trabajadores, jugadores, aficionados…
El Open de España 2007 celebrado en el Centro Nacional de Golf estuvo sometido a durísimos exámenes de los que salió reforzado, incólume a los sucesivos problemas que se le planteaban, engrandecido –tanto torneo como campo– en respuesta al cariño depositado por aficionados, patrocinadores, jugadores y medios de comunicación, ese conglomerado diverso que en definitiva es el auténtico artífice del éxito.

Para empezar, agua caída del cielo

No en vano, no fue hasta las cinco menos veinte de la tarde de la jornada del jueves cuando el Open de España tomó verdaderamente cuerpo, una hora casi, casi taurina pero lamentablemente tardía para un torneo de golf. La causa del retraso –los jugadores tenían prevista la primera salida a las 8 de la mañana–, la auténtica manta de agua que cayó sobre Madrid desde el miércoles anterior y que, machacona, continuó regando a la capital durante la mayor parte de la mañana del jueves.
En total, entonces, más de 50 litros por metro cuadrado muy beneficiosos para otras actividades –incluido el golf–, pero en cualquier caso inoportunos para el arranque de uno de los torneos de mayor raigambre del Circuito Europeo. Los jugadores, empapados algunos de ellos en sus repetidos intentos por comenzar a luchar el título, pacientes otros a la espera de salir al campo, se enfrentaron ya bien entrada la tarde con las dificultades intrínsecas del Centro Nacional.
No se iba a acabar la jornada, eso estaba claro, pero consistía en aprovechar al máximo las horas de luz que restaban antes del ocaso para avanzar todo lo posible en un interesante duelo por el triunfo en el que se afanaban un nutrido número de buenos profesionales españoles: Miguel Ángel Jiménez, Ignacio Garrido, Gonzalo Fernández-Castaño, Alejandro Cañizares, Álvaro Quirós, Carlos Rodiles…
Se trataba, caído lo caído desde el cielo, de asegurar lo más posible en un campo que absorbía de manera sobresaliente las torrenciales aguas de abril, pero que presentaba múltiples peligros por sí mismo, un rough enmarañado y unas calles estrechas antes de alcanzar unos greenes resbaladizos.
Quien mejor se adaptó al húmedo medio antes de que la noche se cerniera definitivamente sobre el Centro Nacional fue Notah Begay, que acabó con 4 bajo par. Quedaban todavía muchos jugadores por salir al campo, pero el norteamericano se había convertido en el primer objetivo a superar.

Stuart Little pasa a la acción

El protagonismo, al cabo de otro día pasado por agua, recayó posteriormente en uno de los pocos jugadores zurdos que pululan por el Circuito Europeo, con nombre cinematográfico relacionado con la animación y con una trayectoria corta pero repleta de dificultades entre los mejores del PGA European Tour, típico ejemplo de jugador con deseos de encontrar el hueco lo más apacible posible dentro de un Circuito donde la competencia es simplemente despiadada.
Efectivamente, Stuart Little encontró sitio momentáneo entre los mejores en un Open de España condicionado otra vez por el mal tiempo. El jugador inglés fue quien mejor se adaptó al medio en la segunda jornada, superando las dificultades derivadas de la meteorología y de aquellas que generaban el resto de aspirantes al título, entre los que se encontraba su compatriota Nick Dougherty.
Protegido de Nick Faldo como carta de presentación que se ha afanado en convertir en feliz realidad a una velocidad de vértigo, Nick Dougherty fue el líder oficial cuando todos los jugadores completaron sus primeros 18 hoyos en una competición que cabalgaba, por mor de las caprichosas condiciones meteorológicas, entre dos aguas, sin concretar clasificaciones, pero perfilando poco a poco a los que iban a luchar verdaderamente por el título.
La competición transcurría a trancas y barrancas, fuertes lluvias que se reprodujeron durante apenas 5 minutos sobre las tres de la tarde del viernes y que encendieron por unos instantes las luces de alarma, un chaparrón primaveral que dio paso, tres horas después, a otro repleto de aparato eléctrico y que, esta vez sí, obligó a parar de nuevo la competición.
Pocas horas antes Nick Dougerthy había concluido su primer recorrido en 66 golpes, el mejor resultado de todos en esos primeros 18 hoyos en un trazado que respondía a la perfección y que estaba gustando, y mucho, a casi todos.
A sus espaldas, para conferir emoción al torneo, jugadores como los ingleses Stuart Little, Mark Foster y Simon Dyson, el sudafricano Charl Schwartzel, el francés Gregory Bourdy… ejercían fuerte presión a pocos golpes seguidos a escasa distancia de Luis Claverie, quien con 68 se distinguía como el español más acertado hasta ese momento en una competición que peleaba por recuperar contra reloj el terreno perdido.

Carlos Rodiles, la gran esperanza española

Nubes y claros que permitían al sol colarse con relativa intensidad y llegar con fuerza hasta los greenes; creciente y significativo número de aficionados que al calor del momentáneo buen tiempo acudían al Centro Nacional de Golf; el malagueño Carlos Rodiles convirtiéndose, en cuanto las condiciones meteorológicas lo permitían, en colíder de la competición y, de paso, en la esperanza española más firme una vez completados los primeros 36 hoyos de un torneo repleto de comienzos y parones, parones y comienzos…
Todas las circunstancias se habían combinado para normalizar, por fin, a un Open de España condicionado hasta la extenuación por la lluvia y las tormentas. La halagüeña situación, después de tan esquizofrénicos precedentes, se tornó sin embargo por enésima vez sombría cuando hacia las cuatro de la tarde del sábado otra serie de rayos y truenos hizo su aparición sobre el cielo que cubría el Centro Nacional.
El obligado parón, que impidió reanudar el juego hasta casi tres horas después, significaba que por tercer día consecutivo la jornada iba a concluir con otra clasificación provisional, con todo de nuevo en el aire.
Era por ello preciso aferrarse a los únicos datos definitivos, los que se derivaban de la tabla elaborada a la conclusión de los primeros 36 hoyos de competición. En ese momento se estableció un corte en el par de campo que superaron 66 jugadores, nueve españoles entre ellos.
La proporción, sin ser mala, obligaba no obstante a centrar la atención especialmente en Carlos Rodiles, un dechado de aciertos en sus segundos 18 hoyos completados sin fallo alguno. Birdie en el 3, en el 8, en el 9, en el 12, en el 15, en el 16…, 6 bajo par para un parcial de 66 destacados golpes que le situaban en la parte más noble de la clasificación junto al francés Gregory Bourdy y el inglés Stuart Little, y con el sudafricano Charles Schwartzel al acecho.

Un final de infarto

Restaban ya sólo 18 hoyos para la conclusión del Open de España y, esta vez sí, cuando el sol se atrevió a salir definitivamente, se pudo presenciar un gran espectáculo. Se acabó, incluso, a la hora prevista, una durísima prueba de fuego superada gracias a la colaboración del director del torneo, Miguel Vidaor, del equipo de mantenimiento del Centro Nacional, de los jugadores… de todos en suma.
Agazapado hasta el momento decisivo, fue el sudafricano Charl Schwartzel quien se encargó de dar el golpe de mano para acabar alzando el trofeo de campeón, cuatro birdies y un eagle en la última vuelta que minimizaron el efecto negativo de su único bogey del día.
Carlos Rodiles, a mitad de mañana, se erigía en la gran esperanza española. El malagueño se había colocado como líder con sólo 18 hoyos para la conclusión merced a una actuación de fábula resumida en 66 maravillosos golpes, una gratísima experiencia de la que apenas pudo disfrutar porque apenas 20 minutos salió a disputar la cuarta definitiva ronda.
Dos golpes de ventaja sobre Simon Dyson, tres sobre Charl Schwartzel, cuatro sobre Jyoti Randhawa… la situación era favorable, aunque todos sus rivales, como perros de presa, esperaban el más mínimo fallo para desbancarle de tan privilegiada posición. Tras varias alternativas en el liderato producto de la combinación de birdies y bogeys de unos y otros, llegó el momento verdaderamente decisivo de la competición, eagle de Schwartzel en el 15 estropeado con un bogey en el 16, una acción desaprovechada por Rodiles como preludio a un bogey en el 18 que, esta vez, dictó sentencia sin remisión alguna.


CLASIFICACIÓN FINAL

Ver resultados


Alrededor del Open

Una enorme carpa de dos pisos, con 800 metros cuadrados por planta, que dominaba de forma privilegiada los hoyos 16, 17 y 18 ­–donde se decidió el ganador del torneo­–, destacó sobremanera entre todos los elementos que se instalaron para acoger este Open de España 2007. La citada carpa ofició de lugar de encuentro de los patrocinadores principales del torneo y de sus colaboradores, con la empresa aseguradora Reale Seguros y los organismos oficiales Turespaña y Comunidad de Madrid, a través de Turismo de Madrid, a la cabeza.

Ayuntamiento de Madrid, Consejo Superior de Deportes, Audi, Oki, Mahou, Lacoste, Adecco, Coca-Cola, Avis, El Mundo, Recoletos, Cadena COPE, Occidental Hoteles y Seguriber formaron parte del listado de colaboradores.

Veinticuatro carpas con distintos expositores, una zona infantil y una cancha de prácticas con simulador virtual estuvieron a disposición de los aficionados que acudieron a presenciar este Open de España, que este año alcanzó su 81ª edición.

Cerca de ciento cuarenta periodistas –casi una veintena de ellos extranjeros–formalizaron su acreditación para cubrir la información que generó este Open de España. Televisiones, radios, prensa escrita nacional, regional y local y medios relacionados con Internet estuvieron presentes en el Centro Nacional atentos a las actuaciones de los destacados jugadores inscritos.

Para acoger a los periodistas acreditados, la RFEG dispuso de una Sala de Prensa de 350 metros cuadrados que contaba con un gran marcador en el que figuraban los resultados de cada hoyo de todos los jugadores, así como conexión Wifi y varias pantallas de televisión para seguir las evoluciones de los mismos.

Anexo a esa Sala de Prensa se encontraba una Sala de Entrevistas de 150 metros cuadrados y un amplio comedor de 200 metros cuadrados reservado para los medios de comunicación, un total de 700 metros cuadrados dispuestos para facilitar el trabajo de los periodistas, lo que conforma una de las estructuras más grandes de cuantas se han instalado en la historia de una competición profesional celebrada en nuestro país.

El meteorólogo oficial del Circuito Europeo, Craig Mroczke, predijo con milimétrica precisión el momento en el que iba a llover, cuando se iban a descargar rayos, cuando se iba a abrir el cielo para dejar paso a los rayos del sol… ¡¡Increíble!!

La excelente red de drenaje del Centro Nacional de Golf, de 42 kilómetros de longitud, permitió a los jugadores encontrarse con un campo en óptimas condiciones a pesar de que no parase de llover en cerca de 18 horas. Cuarenta personas formaban el equipo de trabajo que comenzaba sus tareas de acondicionamiento sobre las 04:00 de la madrugada.

El secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, visitó en la jornada del viernes el Centro Nacional de Golf para conocer las instalaciones acondicionadas para el Open de España 2007 y, de paso, seguir in situ los partidos de la mañana. Jaime Lissavetzky –que se mostró gratamente sorprendido por la gran afluencia de público y por el operativo de organización–, estuvo acompañado en todo momento por la presidenta de la RFEG, Emma Villacieros.

2008

Épico, apasionante y fascinante

Peter Lawrie gana el Open de España tras superar a Ignacio Garrido en playoff


Peter Lawrie se aferró a la épica para ganar el Open de España 2008, el más emocionante, frenético, apasionante y taquicárdico de, al menos, la última década. El golfista irlandés tuvo que escoger un camino tortuoso, repleto de obstáculos, que fue superando con paciencia espartana mediante aciertos precisos, oportunos y determinantes. Ignacio Garrido, con una ventaja en apariencia sólida al inicio de la última jornada, fue el último muro en ser derribado tras 18 hoyos de alternativas tan continuas y aceleradas que convirtieron la recta final de este Open de España en un esquizofrénico torrente de emociones contrapuestas que se dilataron hasta el segundo hoyo de desempate, la mejor manera en el fondo de concluir un torneo apasionado desde el primer segundo de juego. El golfista español, con 5 golpes de ventaja sobre Peter Lowrie al inicio del día, no tenía al irlandés en su lista prioritaria de candidatos al título. Muy al contrario, Ignacio Garrido centraba en principio todas sus preocupaciones en Miguel Ángel Jiménez, segundo clasificado, a 3 golpes, con quien compartía el partido estelar de una jornada abarrotada por cuarta vez consecutiva de público. De este duelo fraticida saltaron chispas desde el primer minuto. No en vano, el malagueño rubricó un birdie en el primer hoyo que precedió a un bogey de Garrido en el segundo, acciones combinadas que redujeron casi a la nada el espacio vital entre ambos a pesar de que el madrileño, capaz de reaccionar con bravura como puso luego de manifiesto en varias ocasiones a lo largo de la jornada, firmó su primer birdie en el tercer hoyo. La tórrida batalla entre los dos golfistas españoles desviaba la atención de otros puntos de tremendo interés que, con el devenir de los hoyos, acabaron por convertirse en fundamentales tras materializarse algunos lances en el partido estelar a mitad de recorrido que obligaron a desplazar el punto de mira hacia otros lugares del campo tremendamente candentes. Miguel Ángel Jiménez, dos veces al agua en el hoyo 10, lastimó seriamente sus opciones de triunfo en ese momento, un doble error consecutivo del que, a pesar de su excelsa calidad, no pudo recuperarse con posterioridad. Ignacio Garrido, lastrado por su parte por cinco bogeys en los 8 primeros hoyos, perdía su privilegiado liderato a favor de una terna formada por el danés Soren Hansen, el inglés David Lynn y el irlandés Peter Lawrie, que se alternaban en la parte más alta de la clasificación conforme los aciertos y errores de cada uno de ellos se iban plasmando en sus respectivas tarjetas. Incluso el español Alfredo García Heredia, minado por dos dobles bogeys en los hoyos 2 y 3, estuvo a punto de compartir mayores privilegios en el marco de una actuación extraordinaria (4 bajo par gracias a 8 birdies posteriores) que le situó en una sensacional cuarta plaza, la misma que Miguel Ángel Jiménez. A la cardíaca situación se sumó un redivivo Ignacio Garrido, quien tuvo la opción de zanjar por una vía más rápida tan intenso desenlace cuando erró dos putts para birdie en el 16 y en 17 (se le quedó la bola colgando del hoyo) antes de embocar uno sensacional, desde 9 metros, que dio paso a un playoff épico: grandísimo golpe de aproximación de Garrido replicado con un putt desde 15 metros de Peter Lawrie en el primer hoyo de desempate; bola al agua de Garrido en su segundo golpe en la continuación, desenlace fascinante para un torneo simplemente épico.

ANTE EL MICRÓFONO

Peter Lawrie: “Hasta el 18 no miré el marcador”
(1º con 273 golpes. Hoy, 67, 5 bajo par)
El flamante ganador de este Open de España, el irlandés Peter Lawrie, ha demostrado ser un caballero dentro y fuera del green. Lo primero que hizo al sentarse en la Sala de Prensa como nuevo campeón fue felicitar a Ignacio Garrido y apuntar que “hubiese sido un justo ganador”. Pero sólo puedo ganar uno, y ese privilegio fue para el británico, que fue el último en todo el RCG de Sevilla en saber de sus posibilidades. “A mitad de la vuelta miré cómo iba Miguel Ángel Jiménez y pensé que no tenía nada que hacer. Pero empecé a jugar realmente bien, haciendo birdies, y cuando me encaminaba a patear en el 18 iba pensando si debía mirar el marcador o no. Lo hice, y me di cuenta de que realmente podría ser mi oportunidad”, dijo un Peter Lawrie poco efusivo en sus celebraciones.

Ignacio Garrido: ”He hecho todo lo posible”
(2º con 273 golpes. Hoy, 72, par)
Ignacio Garrido era el rostro de la resignación al término del segundo hoyo de desempate en el RCG de Sevilla. El madrileño, con un extraordinario torneo a sus espaldas, se fue sin triunfo pero con la satisfacción de haber hecho “todo lo posible. Este deporte es así. Cien veces que hubiese jugado el play off como lo he hecho, y cien veces lo hubiese ganado”, lamentó. El madrileño, además, alabó a su compañero de partido, Miguel Ángel Jiménez, por su comportamiento. “Es el tío más valiente que existe jugando al golf. En el 10 se ha liado porque los tiene ‘bien puestos”, explicó. Para terminar, el de Somosaguas agradeció al público el que le llevase “en volandas” durante toda la semana.

Miguel Ángel Jiménez: “Ha sido una ‘puñalá”
(4º con 275 golpes. Hoy, 71, 1 bajo par)
El malagueño Miguel Ángel Jiménez tuvo la victoria en su mano hasta el hoyo 10, donde firmó un triple bogey que le condenó. “Ha sido una ‘puñalá’. Pensé que lo tenía, pero el de arriba sabrá lo que ha pasado. El 10 me ha matado. Tenía la bola más alta que los pies, pero no se puede hacer un triple bogey desde la calle con un hierro 9. Ocasiones como estas hay pocas, y a este torneo le tenía ganas”, se lamentó un contrariado jugador malagueño. Antes de marcharse a descansar con vistas a su viaje de este lunes a China, Miguel Ángel Jiménez no quiso dejar de agradecer al público su comportamiento: “nos ha apoyado en todo momento, y por ellos es una auténtica pena”

2009

Levet engrandece su carrera en España


Atesoraba en su currículo personal un título obtenido en nuestro país que, a partir de ahora, forma pareja con el conseguido en el Open de España 2009, un triunfo perseguido con enorme intensidad desde la segunda jornada, momento en el que se encaramó a la primera posición a fuerza de birdies. El francés Thomas Levet, justo receptor de este prestigioso título que se suma al ganado en 2008 en el Open de Andalucía, resistió con enorme entereza el ataque de sus sucesivos rivales a lo largo de tres jornadas en las que se produjo un intenso baile desde la segunda posición hacia debajo, pero sin que en ningún momento ninguno de los supuestos aspirantes al título acertase verdaderamente a descabalgar a Thomas Levet de su privilegiada posición. Bien es cierto que el paraguayo Fabrizio Zanotti, como no podía ser de otra forma en un torneo de estas grandilocuentes características, le puso las cosas difíciles en la recta final de la competición, esos momentos de tensión extrema en los que, cuando el triunfo se perfila en el horizonte, comienza a temblar el pulso de manera exacerbada. Zanotti, un jugador forjado en el Challenge Tour hasta hace bien poco, aprovechó el efecto talismán que ejerce en su carrera el PGA Golf Catalunya para generar la emoción e incertidumbre que este Open de España se merece. No en vano, el paraguayo recuperó en este campo, hace poco más de un año, la tarjeta del Circuito Europeo para, entre otras cosas, asaltar el título del Open de España que finalmente reposa en las vitrinas de Thomas Levet.


Dos asaltos, dos triunfos

El francés, que engrandece su carrera deportiva en España, aplicó serenidad en los momentos más tensos. No comenzó bien –bogeys en el 2 y en el 4 parcialmente compensados por un birdie en el 3–, pero fue entre los hoyos 6 y el 8, resueltos con 3 birdies consecutivos, cuando frenó realmente el sólido ataque de Fabrizio Zanotti, una reacción de largo alcance que en realidad arrancaba en la tercera jornada, cuando entregó una tarjeta de 66 golpes que tuvo exitosa continuidad en la ronda definitiva. El paraguayo, muy acertado a lo largo del último día, careció sin embargo de tiempo y distancia para revertir una situación favorable a Levet a base de esforzado acierto. Un birdie del francés en el hoyo 15 y, sobre otro, otro en el 17 supuso la puntilla definitiva a un torneo merecidamente perseguido por Levet en el que los españoles, sucesivamente al acecho, no encontraron la fórmula para adquirir el máximo protagonismo. Finalmente fueron el canario Rafael Cabrera y el valenciano José Manuel Lara quienes acabaron en el ‘top 10’ en respuesta a sus acumulados méritos. Cabrera, muy bien en la segunda y la cuarta jornada, acusó el lastre de una primera y terceras rondas defectuosas, mientras que Lara, excelso el primer día (65 golpes) buscó el resto de jornadas un rendimiento semejante que le habría reportado una gloria perseguida por los españoles desde que Sergio García se impusiera en el Open de España 2002.

CLASIFICACIÓN FINAL
Resultados completos

2010

Álvaro Quirós inscribe su nombre en el palmarés del Open de España, “lo mejor de mi vida

Superó en un emocionante desempate al inglés James Morrison


Se vistió de rojiblanco, el equipo de fútbol de sus amores, para abrazar a la gloria. Álvaro Quirós convirtió en realidad lo que el golf español lleva persiguiendo desde que en 2002 Sergio García alzase la copa de ganador del Open de España, acaparar el triunfo en un torneo importante que genera, visto lo visto, la admiración de todos. Cuatro jornadas de juego, 72 hoyos para encontrar la fortuna y la gloria del campeón y al final, eso es lo que tiene Real Club de Golf de Sevilla cuando se hermana con el Open de España que patrocina Reale Seguros, todo se resuelve en el último suspiro, en este caso a favor de Álvaro Quirós, que superó en un playoff de desempate al inglés James Morrison. El golfista español lo calificó ante las cámaras de televisión, nada más acaparar el triunfo, como “lo mejor de mi vida, inscribir mi nombre junto al de Severiano Ballesteros”. El Open de España, grande, mayor, importante, es un trofeo en el que todos quisieran inscribir su nombre, un honor alcanzado por Álvaro Quirós a base de esfuerzo y acierto. Open de España y RCG de Sevilla son binomio de éxito… y de playoff de desempate, en esta ocasión resuelto de manera sencilla a favor de Álvaro Quirós en cuanto que James Morrison, en su segundo golpe, envío la bola al agua. El gaditano, arropado por el cariño de todos, sólo tuvo que empujar la bola para ganar, un desenlace en apariencia sencillo que sin embargo esconde una tremenda dosis de esfuerzo a lo largo de cuatro días de intensísima competición.

Álvaro Quirós, es cierto, partía como caballo ganador en un partido estelar que compartía con Mark Foster y Carlos del Moral. El valenciano, todo pundonor, se cayó de la puja en una jornada irregular que incluso incluyó dos eagles, dando paso a un Alejandro Cañizares que, a base de aciertos, se acabó aupando a una tercera plaza meritorísima que premia su gran juego. Mientras tanto, Mark Foster mantenía el tipo hasta el último suspiro en un desenlace tan taquicárdico como el de hace dos años. No en vano, y a pesar de los pronósticos, Mark James apuró sus opciones de victoria con dos oportunidades desaprovechadas en los hoyos 16 y 18 que le alejaron del playoff de desempate.

En ese momento James Morrison, con 11 bajo par en la casa club, esperaba como el príncipe paciente a la resolución del evento. Cayeron Mark Foster y Carlos del Moral, no llegaron Alejandro Cañizares ni Raphael Jacquelin… pero Álvaro Quirós se mantenía, de rojiblanco, incólume. Una bola al agua y la decepción constituyeron el agrio contrapunto a la espléndida sonrisa de Álvaro Quirós como ganador del Open de España, “lo mejor de mi vida, inscribir mi nombre junto al de Severiano Ballesteros”.

2011

Thomas Aiken gana el Open de España más emotivo de la historia

El homenaje y el recuerdo a Severiano Ballesteros, muy presente en el RCG El Prat


Se quitó la gorra, se la puso sobre el corazón, levantó la copa y se la ofreció al más grande, un gesto premiado por una enorme ovación repartida entre quien disfruta del triunfo actual y, sobre todo, entre quien contribuyó tanto a que el golf se desarrollara con fuerza en todo el mundo. Thomas Aiken, un sudafricano de 27 años, puede vanagloriarse de haber ganado el Open de España 2011, el Open de España de Severiano Ballesteros, el Open de España más emotivo de la amplísima historia de esta competición casi centenaria. Pasaran los años y será imposible olvidarse de las sensaciones y vivencias experimentadas durante cuatro jornadas destinadas a permanecer de manera imperecedera en los anales de la historia. Va por ti, Seve, fue el sentimiento unánime del numerosísimo público presente en el RCG El Prat, la demostración palpable de que nadie quería perderse el espectáculo y de que los anhelos de Severiano –“es preciso popularizar el golf”, proclamaba a los cuatro vientos– están felizmente cumplidos en nuestros días. Menudo de talla pero tremendamente pegador, Thomas Aiken, una explosiva mezcla de jugador valiente y arriesgado a la hora de atacar banderas y de serena actitud cuando se trata de culminar con el putt, ha dado una lección de juego en el Open de España más condicionado por agentes externos de la historia.

Líder desde la segunda jornada, con dos golpes de ventaja al comienzo del último día sobre un cuarteto perseguidor formado, entre otros, por el español Pablo Larrazábal, Thomas Aiken ofreció un curso de resistencia a la presión externa y de templanza interna. Todo se le puso de cara cuando plasmó en su tarjeta dos birdies tranquilizadores en la primera vuelta (hoyos 2 y 6) ratificados con un nuevo acierto en el hoyo 11, una propuesta demoledora que le permitía gozar de una ventaja de 4 golpes sobre el segundo clasificado a falta de 7 hoyos para la conclusión. Descolgado de la batalla Pablo Larrazábal por un titubeante comienzo apuntillado por un doble bogey en el hoyo 4, la desequilibrada balanza perjudicaba asimismo los intereses del danés Anders Hansen, el francés Gregory Havret y el escocés Scott Jamieson –primer líder del torneo–, al acecho desde la distancia y a la espera del error del sólido líder en una carrera desesperada contra el tiempo.

Es cierto que el tropiezo de Thomas Aiken llegó en el hoyo 13, pero también lo es que su capacidad de reacción, la que distingue precisamente a los ganadores, le llevó a apuntarse un nuevo birdie en su tarjeta en el siguiente hoyo, el acierto definitivo para un jugador que estrena su casillero de victorias en el Open de España más intenso de su historia, el posible trampolín para un golfista que tiene dos modelos a seguir: su compatriota Charles Schwartzel –ganador del Open de España 2007 y, cuatro años más tarde, flamante triunfador del Masters– y, por supuesto, Severiano Ballesteros, ese jugador genial que, entre otras muchas cosas, bien sabía lo que era ganar en Augusta y también ganar y engrandecer el Open de España. Va por ti, Seve. Muchas gracias por todo.

2012

Francesco Molinari, primer ganador italiano del Centenario Reale Seguros Open de España

Exhibición del transalpino, 7 bajo par sin fallo en la jornada final


Cien años después de su primera edición, el Reale Seguros Open de España acabó hablando en italiano por primera vez en su historia. Francesco Molinari, componente destacado de la nueva saga de jóvenes y pujantes transalpinos, sobrevivió a cuatro jornadas de lucha sin cuartel, a muy cambiantes condiciones meteorológicas y a la competencia de un nutrido grupo de jugadores en la recta final del torneo, aspirantes objetivos a un título codiciado del que participaron con enorme fuerza Alejandro Cañizares y Pablo Larrazábal, empatados en la segunda plaza. Ambos, junto a Jorge Campillo –quinto clasificado–, iniciaron la última jornada con serias opciones de añadir su nombre a la crecientemente grande peana del trofeo Centenario en virtud de los méritos adquiridos en jornadas pasadas. Todas las miradas, sin embargo, se centraron en un primer momento en Simon Dyson, acreedor de alabanzas generalizadas tras certificar un birdie en el primer hoyo y, sobre todo, otro ‘encestando’ desde bunker en el segundo, directamente al hoyo, que le reafirmaban en el liderato. El inglés, con seis títulos en su haber, se ponía 7 bajo par ante la incrédula mirada de Pablo Larrazábal, una ventaja sólida que sin embargo se deshizo como un azucarillo por su empeño en destruir acciones gloriosas mediante errores devastadores, en este caso en los hoyos 5, 7 y 8, inoportunos tropiezos que dejaron al inglés fuera de combate en la práctica. La situación fue aprovechada brevemente por el danés Soren Kjeldsen para proponer su candidatura al título, un propósito desmoronado a base de inoportunos bogeys en el 7 y en el 10 a pesar de que volvió a la carga mediante un birdie desde bunker, en su caso mediante una espectacular trayectoria rectilínea a ras de suelo.

Visto lo visto, llegó el momento de Francesco Molinari, un admirable ejercicio de paciencia y acierto. El italiano desarrolló poco a poco un master de serenidad y estrategia, fulminando lentamente a sus sucesivos rivales por su machacona insistencia en eludir errores a lo largo de un día glorioso. Birdies en el 1, 3, 5 y 9, fue otro acierto en el 10 cuando Francesco Molinari asaltó un liderato ratificado por dos más, ya demoledores, en los hoyos 13 y 14. Descolgado Simon Dyson, insuficientemente regular Soren Kjeldsen, fueron Alejandro Cañizares y Pablo Larrazábal quienes realizaron una última propuesta ganadora, el madrileño a base de un final de torneo estratosférico –birdies en el 13 y en el 14 más eagle en el 16–, el barcelonés a base de seguridad y aplomo salpicados de aciertos (birdies en 12 y 16), insuficiente en cualquier caso para variar un rumbo ya escrito. No en vano, el italiano Francesco Molinari afrontó la recta final a lo grande, exhibición de juego desde el tee hasta green moldeada hoyo a hoyo, golpe a golpe, gesto a gesto, putts milimétricos cimentadores de gloria, la gloria de un Open de España Centenario que acabó hablando italiano por primera vez en su historia.

CLASIFICACIÓN FINAL

1.- Francesco Molinari, 280 (70+71+74+65)
2.- Alejandro Cañizares, 283 (74+72+68+69)
+.- Pablo Larrazábal, 283 (71+72+69+71)
+.- Soren Kjeldsen, 283 (71+70+71+71)
5.- Jorge Campillo, 285 (68+72+73+72)
+.- Thorbjorn Olesen 285 (73+72+70+70)

Resultados completos

2013

Raphael Jacquelin exhibe resistencia numantina para ganar el Open de España

Superó al alemán Maximilian Kieffer tras nueve hoyos de desempate


El francés Raphael Jacquelin afrontó un maratoniano test de resistencia al estrés y la presión para ganar el Open de España 2013, el más igualado e intenso de los últimos años, resuelto mediante un dramático playoff de desempate junto al alemán Maximilian Kieffer y al chileno Felipe Aguilar. Todos ellos, empatados a 283 golpes tras 54 hoyos de competición, protagonizaron un agónico esfuerzo suplementario que se dilató durante nueve hoyos más, gloria suprema para Raphael Jacquelin, penitencia pagada con el tercer puesto para Felipe Aguilar –eliminado en el tercer hoyo de playoff– y con la segunda plaza para Maximiliam Kieffer, el último en descolgarse de una lucha absolutamente extrema que ha superado el récord de hoyos de desempate en un Open de España –cuando Eduardo Romero superó a Severiano Ballesteros en 1991– e igualado el establecido en el Circuito Europeo en 1989 en el Open de Holanda, cuando José María Olazábal consiguió un triunfo similar tras agónica lucha con Roger Chapman y Ronan Rafferty. Como se preveía desde jornadas anteriores, este Open de España se mostró abierto a todo y a todos, un escenario multiopcional donde no han tenido cabida los teóricos favoritos al título más incierto de los últimos años. Incluso el escocés Marc Warren, líder a primera hora de la mañana, pudo sumarse a la fiesta del desempate, pero dos errores consecutivos en los dos últimos hoyos, tras anotar un birdie inimaginable en el 16, desde bunker y una apreciable distancia, le descabalgaron –¡así es el golf!– de tan bella lucha por el título.

El dramatismo se adhirió con fuerza al hoyo 18, repetido ¡nueve veces! para conocer el nombre del ganador del Open de España. Igualdad máxima, el título se convirtió en un concurso de precisión en los golpes de aproximación y con el putt, un toma y daca continua repleto de múltiples alternativas que acabó por fin con el galo Raphael Jacquelin abrazando el trofeo de campeón. Así se resolvió, como se preveía, con una acción de vibrante espectacularidad, un Open de España igualado y competitivo que se convirtió desde el principio en la rebelión de los modestos, un numeroso grupo de jugadores de calidad ávidos por arañar espacios a quienes adornan su pechera de galones victoriosos. De esta intensa forma, Raphael Jacquelin se convierte en el tercer francés en imponerse en un Open de España tras Christian Cevaer (2004) y Thomas Levet (2009), un título que se suma a una hoja de servicios donde ya existen dos triunfos en el Challenge Tour y otros tres en el European Tour, entre ellos el Open de Madrid de 2005.

Entre los españoles, Sergio García e Ignacio Elvira fueron quienes escalaron más alto, hasta la duodécima plaza en concreto. El castellonense escenificó en la última ronda, con tremenda nitidez, su tormentosa relación con El Saler a lo largo de las cuatro jornadas de competición. Llegó a ocupar la cuarta plaza –partiendo desde el puesto 23– gracias a un arranque tan demoledor como ilusionante, un birdie en el hoyo en 1 y un eagle en el hoyo 3 que hicieron rugir de satisfacción a los centenares de aficionados que le seguían en su vuelta, ávidos como él de ese tipo de acciones espectaculares que le han encumbrado como uno de los mejores jugadores del mundo. La vibrante reacción, sin embargo, careció del empuje necesario para convertirse en gesta, un calificativo que precisaba de nuevas y sucesivas buenas acciones que por desgracia no se produjeron con la intensidad que exigía una remontada en el fondo imposible. Lo intentó por activa y por pasiva, se peleó con los bunkers y con los greenes, accionó y reaccionó, vibró e hizo vibrar, ilusionó y decepcionó, se alegró y se enfadó, se mostró y se enfrentó, con él mismo y con cuantos le rodearon durante cuatro vueltas de intenso querer y no poder concretar, sentimientos contrapuestos a una actuación intensísima de quien luchó sin conseguirlo por convertirse en el icono de un torneo al que le hubiese encantando hermanar su nombre, como cuando ganó en 2002, con el ídolo de Borriol. A su vera, compartiendo el duodécimo puesto, Ignacio Elvira, un joven con enormes ganas de comerse el mundo, con radiante felicidad a flor de piel, que ha aprovechado a las mil maravillas su participación en un Open de España donde, careciendo de la vitola de jugador español a seguir, se ganó a pulso la máxima atención gracias a conceptos tan necesarios como trabajo y capacidad de sacrificio. Dos vueltas de 71 golpes y otras dos de 72 de manera alternativa le auparon hasta las proximidades de la parte más noble de la clasificación, un resultado más que decoroso que supone un acicate para caminar por esa senda del éxito.

CLASIFICACIÓN FINAL

1.- Raphael Jacquelin (Fra) 283 (73+66+73+71) (playoff)
2.- Maximilian Kieffer (Ale) 283 (75+68+69+71)
3.- Felipe Aguilar (Chi) 283 (68+71+74+70)
12.- Ignacio Elvira (Esp) 286 (71+72+71+72)
12.- Sergio García (Esp) 286 (72+73+70+71)
27.- Eduardo de la Riva (Esp) 289 (72+73+70+74)
35.- Ignacio Garrido (Esp) 290 (72+71+77+70)

Clasificación completa

2014

Un Open de España para el recuerdo

El malagueño añade a su impresionante palmarés uno de los títulos que le faltaba


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LAS CRÓNICAS

El ‘selfie’ del golf español, La ‘Armada Española’ se conjura para ganar un Open de España repleto de estrellas (13 mayo)

La motivación por ganar el Open de España inunda el PGA Catalunya Resort (14 mayo) 

Sergio García, Miguel Ángel Jiménez y Rafa Cabrera apasionan en el comienzo del Open de España (15 mayo)

Álvaro Quirós se posiciona para reeditar experiencias gloriosas en el Open de España (16 mayo)

Miguel Ángel Jiménez cumple su palabra y acaricia el Open de España (17 mayo)

Miguel Ángel Jiménez gana el Open de España soñado (18 mayo)


CLASIFICACIÓN FINAL

1.- Miguel Ángel Jiménez (España) 284 (69+73+69+73) (playoff)
2.- Richard Green (Australia) 284 (74+69+69+72)
+.- Thomas Pieters (Bélgica) 284 (69+69+71+75)
4.- Joost Luiten (Holanda) 285
5.- Maximilian Kieffer (Alemania) 286
+.- Richie Ramsay (Escocia) 286
7.- Alejandro Cañizares (España) 287
12.- Álvaro Velasco (España) 288
28.- Ignacio Elvira (España) 291
38.- Sergio García (España) 292
+.- Agustín Domingo (España) 292
49.- Pedro Oriol (España) 293
+.- Gonzalo Fernández Castaño (España) 293
+.- Jordi García Pinto (España) 293
57.- Adrián Otaegui (España) 295
65.- Álvaro Quirós (España) 297
66.- Carlos Pigem (España) 298
+.- Jorge Campillo (España) 298
71.- Carlos del Moral (España) 301
+.- Eduardo de la Riva (España) 301
74.- Rafael Cabrera (España) 303
75.- Ivó Giner (España) 306

Resultados completos

2015

James Morrison, 278 razones para ganar el Open de España

El golfista inglés se suma a una lista selecta de triunfadores en la historia del torneo


Miguel Ángel Jiménez, segundo, batalló hasta el final a base de acierto y coraje ante la admiración de una auténtica legión de aficionados. Los españoles José Manuel Lara y Jorge Campillo, séptimos; y Eduardo de la Riva, noveno, asimismo dentro del Top 10

El inglés James Morrison expuso 278 razones para ganar el Open de España 2015, 278 golpes a lo largo de las cuatro jornadas de competición que resultaron una propuesta inaccesible para el resto de sus cualificados y batalladores rivales, incluido un Miguel Ángel Jiménez que, segundo al final, convirtió su actuación en el RCG El Prat en el paradigma del espectáculo. Bien es cierto, y así quedará para los anales de la historia, que James Morrison incluye su nombre en un lugar prestigioso y selecto, la peana de la copa del Open de España, esa que pueblan jugadores de pedigrí golfístico incontestable, pero también lo es que fue Miguel Ángel Jiménez quien acaparó la mayor parte de las miradas durante una ronda final para el recuerdo, compendio de tensión, emoción y espectáculo por parte del malagueño universal, un tipo genial que ha adquirido el privilegio –a base de trabajo y esfuerzo– de tomarse cada jornada de golf como una auténtica fiesta. James Morrison, 278 razones para ganar el Open de España 2015 en el RCG El Prat, aplicó eficacia y sobriedad a todas sus acciones, sin duda el camino adecuado para acabar en lo más alto de la clasificación, pero fue Miguel Ángel Jiménez quien transmitió las mejores sensaciones y las mayores alegrías, una forma de encarar cada tee de salida, de dirigirse al público mediante una mirada y unos gestos cautivadores, de afrontar todos los hoyos con valentía, de responder a la devoción de su público con actitud torera, acariciándose la gorra cual montera, lo que acabó por generar una electrizante corriente de simpatía recompensada, además, por una más que meritoria segunda plaza.

“Me he dejado varios putt de 2-3 metros a lo largo de la vuelta”, reconoció con un toque la lástima quien siempre aspira a más y más, a alcanzar lo más alto, a luchar siempre hasta el último instante, ese jugador carismático que volvió a blandir el palo cual estoque y marcarse su particular baile ‘moonwalker‘ cuando, tocado por la varita mágica de los dioses, apuntó un extraordinario eagle en su tarjeta en el hoyo 5.

Embalado por esa maravillosa actitud ganadora, Miguel Ángel Jiménez volvió a arañar golpes al campo en el hoyo 6, en el 8, en el 12…, una carrera hacia el cielo que no fue más contundente porque la renta adquirida por James Morrison a primera hora de la mañana era excesivamente grande como para obrar el milagro. De hecho, James Morrison, un jugador que acaba de construir en el RCG El Prat la mayor de sus hazañas, huérfano hasta el momento de títulos de relumbrón en su currículo –sólo el más modesto Open de Madeira 2010 figuraba en su cinturón de éxitos–, se limitó a ofrecer una actitud pulcra y académica durante la última ronda, una sucesión de pares, salpicada únicamente por dos birdies en los hoyos 5 y 9 y otro más en el 18 para la galería, que él mismo sabía que era una propuesta no muy agresiva pero más que suficiente para acabar en la entrega de premios elevando al cielo el trofeo de campeón. Sus en apariencia verdaderos rivales a falta de 18 hoyos para la conclusión –su compatriota David Howell, el italiano Francesco Molinari, ganador de este Open de España en 2012; el argentino Emiliano Grillo; el sudafricano Darren Fichardt– fueron sucesivas víctimas de sus propios errores, una actitud vacilante aprovechada al máximo por Miguel Ángel Jiménez para convertirse, una vez más, en protagonista estelar de una fiesta que precisa de talantes, disposiciones y actitudes tan osadas, audaces y atrevidas como las que siempre ofrece el inigualable MAJ. También lo reflejaron, aunque un poco más atrás en la clasificación, otros golfistas españoles con rendimiento loable, caso de José Manuel Lara, Jorge Campillo y Eduardo de la Riva, empatados en la séptima plaza los dos primeros, noveno el último de ellos. El valenciano, enrabietado por su propio éxito –un buen puesto que le permite de nuevo mirar al golf de frente y afrontar retos a la altura de su indudable calidad– se marcó un 66 final que constituyó la segunda mejor marca de la última ronda, fulgurante propuesta que contrastó con otra igualmente plausible, regularidad por bandera –una vuelta de 74 y tres de 70– de Jorge Campillo, mientras que Eduardo de la Riva, ídolo local, alternó todo tipo de experiencias (66, 77, 74 y 68) para distinguirse asimismo como hombre Top 10 dentro del torneo. Todos ellos miraron al final como James Morrison recogía el trofeo de ganador y exhibía sonrisa de oreja a oreja, pero era Miguel Ángel Jiménez, en esa misma entrega de premios, quien acaparaba la mayor de las ovaciones. Cosas de actitudes toreras, de miradas y gestos cautivadores, de tomarse el golf como una auténtica fiesta.


CLASIFICACIÓN FINAL

1.- James Morrison (Inglaterra), 278 (70+71+68+69)
2.- Miguel Ángel Jiménez (ESPAÑA), 282 (72+71+72+67)
+.- Edouard Espana (Francia), 282 (68+69+76+69)
+.- Francesco Molinari (Italia), 282 (72+69+70+71)
+.- David Howell (Inglaterra), 282 (71+69+69+73)
7.- José Manuel Lara (ESPAÑA), 284 (70+76+72+66)
+.- Jorge Campillo (ESPAÑA), 284 (74+70+70+70)
9.- Eduardo de la Riva (ESPAÑA), 285 (66+77+74+68)

Resultados completos

2016

Andrew Johnston revienta el poder establecido para ganar el Open de España

El golfista inglés consigue su primer triunfo en un torneo del Circuito Europeo


Sergio García, sobresaliente en la jornada final, acabó tercero para convertirse en el mejor español del torneo.

Andrew Johnston ha ganado el Open de España más teatral, dramático y tenso que se recuerda en muchos años, una pieza maestra desarrollada en un escenario grandioso, el Real Club Valderrama, protagonista asimismo principal de un torneo cuyo desarrollo y desenlace mucho tiene que ver con la idiosincrasia que emana de sus desafiantes calles y greenes. El golfista inglés acumuló los méritos necesarios después de cuatro jornadas donde el drama fue experiencia obligada para todos los participantes, incluido ese nutridísimo grupo –una docena al menos– que en la ronda final, separados por menos de un suspiro, tuvo opciones reales de conseguir el título en juego. Andrew Johnson era ajeno de las casas de apuestas cuatro días antes. Integrante de la base de la pirámide del golf profesional, esa que se abre poco a poco camino mediante infinito esfuerzo, ofrecía como mejor bagaje dos triunfos en el Circuito Challenge en 2014, escaso potencial para que nadie, en la práctica, repararse en él si no fuera por la celebración de su hoyo en 1 en el BMW PGA Championship 2015, al más puro ademán torero Miguel Ángel Jiménez, o por su peculiar barba y estilo, la viva imagen de un ‘hipster’ del golf. No obstante, el inglés reventó el poder establecido a base de infinita paciencia. Un buen amago de sus intenciones ganadoras –sesenta y siete golpes en la primera jornada– y dos rondas posteriores de 74 le incluían dentro de ese totum revolutum en el que se convirtió la parte alta de la tabla a falta de 18 hoyos para la conclusión del torneo. Inmerso en el creciente drama que pronto se desarrolló en la recta final de este Open de España, Andrew Johnston se aferró a la sobriedad para amenazar el orgullo de las estrellas rutilantes que compartían su esfuerzo. Bogey nada más empezar, Andrew Johnston puso su tarjeta en positivo con dos birdies consecutivos –hoyos 7 y 8– antes de equilibrarla con un error en el 14 y, ya decisivo, volverla de color rojo con un oportunísimo birdie en el 16. Su propuesta, en apariencia modesta, resultó sin embargo demoledora, y es que ganar este Open de España resultó un ejercicio de talentosa paciencia. Amarrar el resultado, aunque fuese sobre par –más 1 para conseguir el triunfo, evidencia palmaria de las dificultades sufridas por todos–, constituía un auténtico éxito allá donde, en otras sedes, el registro final se hubiese convertido en fracaso.

Andrew Johnston se acogió al sufrimiento, la vía experimentada por todos y cada uno de los candidatos al título, muchos de los cuales veían como, al igual que la fruta madura, significativos rivales tropezaban víctimas de sus inevitables errores. Nadie se salvó de la quema. Muy al contrario, el tramo final del torneo se convirtió desde el minuto uno en territorio propicio para aquellos que ya saben, por decenas de experiencias pasadas, lo que es moverse en el filo de la navaja antes de adecentar su palmarés con títulos brillantes. Martin Kaymer, Joost Luiten, James Morrison –ganador del Open de España 2015–, Soren Kjeldsen o Ross Fisher comenzaron a apelotonarse en la parte más alta de la tabla conforme transcurría la jornada, pero todos ellos, de una forma u otra, se descolgaron victimas de fallos que dictaron inapelables sentencias. A esos nombres ilustres a se sumaron, faltaría más, españoles de la categoría de Sergio García y Pablo Larrazábal –antes de que el drama se apoderara igualmente del catalán en los hoyos 16 y 17, enmarañado por 3 y 5 sobre par, lugar donde tantos otros se dejaron el torneo–, toda vez que el joven Pep Anglés, gran sorpresa durante tres rondas, resbalaba clasificación abajo como consecuencia de una segunda vuelta asimismo con muchas más tinieblas que claros. Dadas las circunstancias, fue Sergio García el que alimentó a base de aciertos las esperanzas españolas. El castellonense, sublime por momentos, ofreció gran parte de su mejor repertorio golfístico para arañar con paciencia franciscana la desventaja acumulada en anteriores jornadas. Empujado por sus fervientes seguidores –entre los que se encontraba el futbolista Gareth Bale–, Sergio García respondió a su aliento de apoyo con una de sus mejores versiones, una primera vuelta perfecta, salpicada por tres birdies, y un inicio esperanzador –birdie en el 12– antes de alcanzar al ogro de todos los ogros, la recta final de un Real Club Valderrama inmisericorde. El castellonense pinchó en el 15, lo arregló en el 16 y 17 pero volvió a caer en el 18, punto y final a una remontada premiada con una buena tercera plaza, el inapelable sello de Valderrama en un Open de España donde un jugador modesto se atrevió a reventar –¡y con qué éxito! – el poder establecido. Su nombre, ya inscrito en la copa de la peana centenaria, Andrew Johnston, el nuevo ‘hispter’ del golf.


CLASIFICACIÓN FINAL

1.- Andrew Johnston (Inglaterra), 285
2.- Joost Luiten (Holanda), 286
3.- Sergio García (España), 287
4.- Soren Kjeldsen (Dinamarca), 288
+.- James Morrison (Inglaterra), 288
6.- Ross Fisher (Inglaterra), 289
+.- Martin Kaymer (Alemania), 289
+.- Mike Lorenzo-Vera (Francia), 289
+.- Alex Noren (Suecia), 289
10.- Craig Lee (Escocia), 290

Resultados completos