2007

¡¡Schwartzel se apunta al éxito!!

El sudafricano Charl Schwartzel superó todas las dificultades meteorológicas y deportivas, domando al agua, al rough y a sus rivales


 

Se le puede definir como el Open de España del esfuerzo, del mimo, de la resistencia ante las adversidades, de la lucha frenética contra un aluvión de agua que, a pesar de su inmisericorde caída, fue incapaz de frenar la ilusión de organizadores, trabajadores, jugadores, aficionados…
El Open de España 2007 celebrado en el Centro Nacional de Golf estuvo sometido a durísimos exámenes de los que salió reforzado, incólume a los sucesivos problemas que se le planteaban, engrandecido –tanto torneo como campo– en respuesta al cariño depositado por aficionados, patrocinadores, jugadores y medios de comunicación, ese conglomerado diverso que en definitiva es el auténtico artífice del éxito.

Para empezar, agua caída del cielo

No en vano, no fue hasta las cinco menos veinte de la tarde de la jornada del jueves cuando el Open de España tomó verdaderamente cuerpo, una hora casi, casi taurina pero lamentablemente tardía para un torneo de golf. La causa del retraso –los jugadores tenían prevista la primera salida a las 8 de la mañana–, la auténtica manta de agua que cayó sobre Madrid desde el miércoles anterior y que, machacona, continuó regando a la capital durante la mayor parte de la mañana del jueves.
En total, entonces, más de 50 litros por metro cuadrado muy beneficiosos para otras actividades –incluido el golf–, pero en cualquier caso inoportunos para el arranque de uno de los torneos de mayor raigambre del Circuito Europeo. Los jugadores, empapados algunos de ellos en sus repetidos intentos por comenzar a luchar el título, pacientes otros a la espera de salir al campo, se enfrentaron ya bien entrada la tarde con las dificultades intrínsecas del Centro Nacional.
No se iba a acabar la jornada, eso estaba claro, pero consistía en aprovechar al máximo las horas de luz que restaban antes del ocaso para avanzar todo lo posible en un interesante duelo por el triunfo en el que se afanaban un nutrido número de buenos profesionales españoles: Miguel Ángel Jiménez, Ignacio Garrido, Gonzalo Fernández-Castaño, Alejandro Cañizares, Álvaro Quirós, Carlos Rodiles…
Se trataba, caído lo caído desde el cielo, de asegurar lo más posible en un campo que absorbía de manera sobresaliente las torrenciales aguas de abril, pero que presentaba múltiples peligros por sí mismo, un rough enmarañado y unas calles estrechas antes de alcanzar unos greenes resbaladizos.
Quien mejor se adaptó al húmedo medio antes de que la noche se cerniera definitivamente sobre el Centro Nacional fue Notah Begay, que acabó con 4 bajo par. Quedaban todavía muchos jugadores por salir al campo, pero el norteamericano se había convertido en el primer objetivo a superar.

Stuart Little pasa a la acción

El protagonismo, al cabo de otro día pasado por agua, recayó posteriormente en uno de los pocos jugadores zurdos que pululan por el Circuito Europeo, con nombre cinematográfico relacionado con la animación y con una trayectoria corta pero repleta de dificultades entre los mejores del PGA European Tour, típico ejemplo de jugador con deseos de encontrar el hueco lo más apacible posible dentro de un Circuito donde la competencia es simplemente despiadada.
Efectivamente, Stuart Little encontró sitio momentáneo entre los mejores en un Open de España condicionado otra vez por el mal tiempo. El jugador inglés fue quien mejor se adaptó al medio en la segunda jornada, superando las dificultades derivadas de la meteorología y de aquellas que generaban el resto de aspirantes al título, entre los que se encontraba su compatriota Nick Dougherty.
Protegido de Nick Faldo como carta de presentación que se ha afanado en convertir en feliz realidad a una velocidad de vértigo, Nick Dougherty fue el líder oficial cuando todos los jugadores completaron sus primeros 18 hoyos en una competición que cabalgaba, por mor de las caprichosas condiciones meteorológicas, entre dos aguas, sin concretar clasificaciones, pero perfilando poco a poco a los que iban a luchar verdaderamente por el título.
La competición transcurría a trancas y barrancas, fuertes lluvias que se reprodujeron durante apenas 5 minutos sobre las tres de la tarde del viernes y que encendieron por unos instantes las luces de alarma, un chaparrón primaveral que dio paso, tres horas después, a otro repleto de aparato eléctrico y que, esta vez sí, obligó a parar de nuevo la competición.
Pocas horas antes Nick Dougerthy había concluido su primer recorrido en 66 golpes, el mejor resultado de todos en esos primeros 18 hoyos en un trazado que respondía a la perfección y que estaba gustando, y mucho, a casi todos.
A sus espaldas, para conferir emoción al torneo, jugadores como los ingleses Stuart Little, Mark Foster y Simon Dyson, el sudafricano Charl Schwartzel, el francés Gregory Bourdy… ejercían fuerte presión a pocos golpes seguidos a escasa distancia de Luis Claverie, quien con 68 se distinguía como el español más acertado hasta ese momento en una competición que peleaba por recuperar contra reloj el terreno perdido.

Carlos Rodiles, la gran esperanza española

Nubes y claros que permitían al sol colarse con relativa intensidad y llegar con fuerza hasta los greenes; creciente y significativo número de aficionados que al calor del momentáneo buen tiempo acudían al Centro Nacional de Golf; el malagueño Carlos Rodiles convirtiéndose, en cuanto las condiciones meteorológicas lo permitían, en colíder de la competición y, de paso, en la esperanza española más firme una vez completados los primeros 36 hoyos de un torneo repleto de comienzos y parones, parones y comienzos…
Todas las circunstancias se habían combinado para normalizar, por fin, a un Open de España condicionado hasta la extenuación por la lluvia y las tormentas. La halagüeña situación, después de tan esquizofrénicos precedentes, se tornó sin embargo por enésima vez sombría cuando hacia las cuatro de la tarde del sábado otra serie de rayos y truenos hizo su aparición sobre el cielo que cubría el Centro Nacional.
El obligado parón, que impidió reanudar el juego hasta casi tres horas después, significaba que por tercer día consecutivo la jornada iba a concluir con otra clasificación provisional, con todo de nuevo en el aire.
Era por ello preciso aferrarse a los únicos datos definitivos, los que se derivaban de la tabla elaborada a la conclusión de los primeros 36 hoyos de competición. En ese momento se estableció un corte en el par de campo que superaron 66 jugadores, nueve españoles entre ellos.
La proporción, sin ser mala, obligaba no obstante a centrar la atención especialmente en Carlos Rodiles, un dechado de aciertos en sus segundos 18 hoyos completados sin fallo alguno. Birdie en el 3, en el 8, en el 9, en el 12, en el 15, en el 16…, 6 bajo par para un parcial de 66 destacados golpes que le situaban en la parte más noble de la clasificación junto al francés Gregory Bourdy y el inglés Stuart Little, y con el sudafricano Charles Schwartzel al acecho.

Un final de infarto

Restaban ya sólo 18 hoyos para la conclusión del Open de España y, esta vez sí, cuando el sol se atrevió a salir definitivamente, se pudo presenciar un gran espectáculo. Se acabó, incluso, a la hora prevista, una durísima prueba de fuego superada gracias a la colaboración del director del torneo, Miguel Vidaor, del equipo de mantenimiento del Centro Nacional, de los jugadores… de todos en suma.
Agazapado hasta el momento decisivo, fue el sudafricano Charl Schwartzel quien se encargó de dar el golpe de mano para acabar alzando el trofeo de campeón, cuatro birdies y un eagle en la última vuelta que minimizaron el efecto negativo de su único bogey del día.
Carlos Rodiles, a mitad de mañana, se erigía en la gran esperanza española. El malagueño se había colocado como líder con sólo 18 hoyos para la conclusión merced a una actuación de fábula resumida en 66 maravillosos golpes, una gratísima experiencia de la que apenas pudo disfrutar porque apenas 20 minutos salió a disputar la cuarta definitiva ronda.
Dos golpes de ventaja sobre Simon Dyson, tres sobre Charl Schwartzel, cuatro sobre Jyoti Randhawa… la situación era favorable, aunque todos sus rivales, como perros de presa, esperaban el más mínimo fallo para desbancarle de tan privilegiada posición. Tras varias alternativas en el liderato producto de la combinación de birdies y bogeys de unos y otros, llegó el momento verdaderamente decisivo de la competición, eagle de Schwartzel en el 15 estropeado con un bogey en el 16, una acción desaprovechada por Rodiles como preludio a un bogey en el 18 que, esta vez, dictó sentencia sin remisión alguna.


CLASIFICACIÓN FINAL

Ver resultados


Alrededor del Open

Una enorme carpa de dos pisos, con 800 metros cuadrados por planta, que dominaba de forma privilegiada los hoyos 16, 17 y 18 ­–donde se decidió el ganador del torneo­–, destacó sobremanera entre todos los elementos que se instalaron para acoger este Open de España 2007. La citada carpa ofició de lugar de encuentro de los patrocinadores principales del torneo y de sus colaboradores, con la empresa aseguradora Reale Seguros y los organismos oficiales Turespaña y Comunidad de Madrid, a través de Turismo de Madrid, a la cabeza.

Ayuntamiento de Madrid, Consejo Superior de Deportes, Audi, Oki, Mahou, Lacoste, Adecco, Coca-Cola, Avis, El Mundo, Recoletos, Cadena COPE, Occidental Hoteles y Seguriber formaron parte del listado de colaboradores.

Veinticuatro carpas con distintos expositores, una zona infantil y una cancha de prácticas con simulador virtual estuvieron a disposición de los aficionados que acudieron a presenciar este Open de España, que este año alcanzó su 81ª edición.

Cerca de ciento cuarenta periodistas –casi una veintena de ellos extranjeros–formalizaron su acreditación para cubrir la información que generó este Open de España. Televisiones, radios, prensa escrita nacional, regional y local y medios relacionados con Internet estuvieron presentes en el Centro Nacional atentos a las actuaciones de los destacados jugadores inscritos.

Para acoger a los periodistas acreditados, la RFEG dispuso de una Sala de Prensa de 350 metros cuadrados que contaba con un gran marcador en el que figuraban los resultados de cada hoyo de todos los jugadores, así como conexión Wifi y varias pantallas de televisión para seguir las evoluciones de los mismos.

Anexo a esa Sala de Prensa se encontraba una Sala de Entrevistas de 150 metros cuadrados y un amplio comedor de 200 metros cuadrados reservado para los medios de comunicación, un total de 700 metros cuadrados dispuestos para facilitar el trabajo de los periodistas, lo que conforma una de las estructuras más grandes de cuantas se han instalado en la historia de una competición profesional celebrada en nuestro país.

El meteorólogo oficial del Circuito Europeo, Craig Mroczke, predijo con milimétrica precisión el momento en el que iba a llover, cuando se iban a descargar rayos, cuando se iba a abrir el cielo para dejar paso a los rayos del sol… ¡¡Increíble!!

La excelente red de drenaje del Centro Nacional de Golf, de 42 kilómetros de longitud, permitió a los jugadores encontrarse con un campo en óptimas condiciones a pesar de que no parase de llover en cerca de 18 horas. Cuarenta personas formaban el equipo de trabajo que comenzaba sus tareas de acondicionamiento sobre las 04:00 de la madrugada.

El secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, visitó en la jornada del viernes el Centro Nacional de Golf para conocer las instalaciones acondicionadas para el Open de España 2007 y, de paso, seguir in situ los partidos de la mañana. Jaime Lissavetzky –que se mostró gratamente sorprendido por la gran afluencia de público y por el operativo de organización–, estuvo acompañado en todo momento por la presidenta de la RFEG, Emma Villacieros.


Por Miguel Ángel Caderot

Director de Comunicación
Real Federación Española de Golf

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on Pinterest